viernes, 21 de agosto de 2015


"Guardaremos silencio para curarnos las heridas. Callaremos para siempre."

(El diario de Juan).

miércoles, 19 de agosto de 2015


"Es necesario que la vida tenga sus suicidios".

(El diario de Juan)

Aquel día ella no vino a despertarme con un beso,
el beso que me daba acceso para poder soñar.

Ella se averió y el fabricante había quebrado hace mucho tiempo atrás...

DEGUSTAR

Hacíamos el amor tres o más veces por día.
Él siempre intentaba que yo llegue al fin.
De todo.
En el piso, la mesa del comedor, el borde de la ventana.
Las voces de dos enfermos terminales sin horario.
La confidencia en la entrepierna.
Por primera vez tener el faro.
Aferrarme a la luz.
Un niño parado al filo.
Mis problemas de vértigo.
Dios.
Creí que bastaría la falta de aire.
Saltar siempre.
Del azul al negro.
Por su abdomen, por años.
Llegar a su pecho.
Verlo morir.
Contemplar el fin del mundo,  vieja.
Él.

Saber que nunca más.
Copulares

Nerviosismo. Sonrisa discreta.
Sonido de inquietud.
Complicidad. Gozo.
Cuerpos humeantes.
Seudónimos del ser,
se desconocen ,se conocen, se reconocen.
Acallando a su yo natural.

Compartir la médula,
los sesos, los palpitares.
Intercambiar plumas de las puntas de los dedos
Bajo los párpados, maletas de sueños.
Despedirnos así, es normal?

Miradas disimuladas,
acumuladas,
acomodadas,
sin moral ni almohada,
a piel desesperada.
Desenfadada rebelión a la voz bélica del dios hombre.

Luces que iluminan los Himalayas.
Su ombligo encegueciendo,
yo tocando sus senos,
acariciando sus nalgas;
espacios de incomodidad,
la fuga.
Alarido primal.

Piel erizada, cima vibrante,
grito silente que se libera entre la bruma,
tapando la boca y limpiando la espuma;
ola en la playa.
Nube húmeda.
Savia entre la tierra y el cielo.
Horizonte blanquecino,
espíritu policromo,
cuerpos aparentemente “congelados por el hielo”
hallados en el polo…

Labio titubeante.
Palabras al abismo.
Dedo en la boca.
Cuerpo-sismo, voz-huracán.
Ellos silencio. Rincón.
Vacío eterno.
Encuentro profetizado,
escrito en una flama del Sol.


Confidencia

Me es difícil no verte desnudo siempre.
Cuando te acercas y callas las ondas llegan hasta las playas del sur.
Crece tu cabello a cada segundo.
La tijera.
La navaja.
El cuello.
La oreja.
El tiempo de confidencia.
Te peino.
Acaricio el color.
Termino.
El dinero.

Una semana… el cabello crece.

CELESTE

El día que nació mi hermana,
mi madre inhaló profundamente,
se sentó y se hizo una trenza.
Mi padre se apoyó en la puerta.

El agua de la cocina hervía,
mojaba la leña y liberaba humo.
Celeste.
Las manos de mi hermana,
la manta que la cubría,
la madrugada, su impotencia.

El día que nació mi hermana,
mi madre inhaló profundamente,
se sentó y se hizo una trenza.

No lloró.

Amo mejor cuando no veo
ella no es mundo, yo no soy cuerpo;
él no es la luz o el agujero.

Soy ruido, abrazo y rompo el tímpano.
No hay equilibrio,
somos abismo.
Un abismo hacia otro abismo, cayendo.

Nostalgias carroñeras,
confidenciando con el miedo.
Entregado a la muerte,
el primer instante de gozo etéreo.
Amo como ama la parca
envolviéndome en los cuerpos,
consumiendo los misterios,
navegando sin mapa,
pleno.
Sin vela.
O mar.

Sin mundo amo más.
Transfinito momento para amar.
Siempre muriendo.
Suicidios instantáneos.
Dolor.



Los niños son peligrosos.
Honestos.
Implacables, como las trampas de oso.
Debemos identificarlos.
Silenciarlos, atarlos para siempre.
Hacer que cesen sus ansias de jugar,
Ayudar a que crezcan y rueden la pendiente,
crezcan y no jodan más.

Aquí se viene a trabajar, no a hacer amigos.
Hay que crear sistemas civilizadores.
Iglesias, escuelas, industrias.
Que vayan con ropa y pidan permiso para hablar.
Nada de locuras.
Estaremos seguros.
Podremos salir,
respirar,
caminar en la selva,
si eliminamos a las bestias.
Los niños, son sensibles tienden a llorar de cualquier manera.
Hay que matarlos a todos.

A donde iría este mundo sin planificación.

Los niños son el futuro, nada más.