miércoles, 19 de agosto de 2015


Los niños son peligrosos.
Honestos.
Implacables, como las trampas de oso.
Debemos identificarlos.
Silenciarlos, atarlos para siempre.
Hacer que cesen sus ansias de jugar,
Ayudar a que crezcan y rueden la pendiente,
crezcan y no jodan más.

Aquí se viene a trabajar, no a hacer amigos.
Hay que crear sistemas civilizadores.
Iglesias, escuelas, industrias.
Que vayan con ropa y pidan permiso para hablar.
Nada de locuras.
Estaremos seguros.
Podremos salir,
respirar,
caminar en la selva,
si eliminamos a las bestias.
Los niños, son sensibles tienden a llorar de cualquier manera.
Hay que matarlos a todos.

A donde iría este mundo sin planificación.

Los niños son el futuro, nada más.

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