Copulares
Nerviosismo.
Sonrisa discreta.
Sonido
de inquietud.
Complicidad.
Gozo.
Cuerpos
humeantes.
Seudónimos
del ser,
se
desconocen ,se conocen, se reconocen.
Acallando
a su yo natural.
Compartir
la médula,
los
sesos, los palpitares.
Intercambiar
plumas de las puntas de los dedos
Bajo
los párpados, maletas de sueños.
Despedirnos
así, es normal?
Miradas
disimuladas,
acumuladas,
acomodadas,
sin
moral ni almohada,
a
piel desesperada.
Desenfadada
rebelión a la voz bélica del dios hombre.
Luces
que iluminan los Himalayas.
Su
ombligo encegueciendo,
yo
tocando sus senos,
acariciando
sus nalgas;
espacios
de incomodidad,
la
fuga.
Alarido
primal.
Piel
erizada, cima vibrante,
grito
silente que se libera entre la bruma,
tapando
la boca y limpiando la espuma;
ola
en la playa.
Nube
húmeda.
Savia
entre la tierra y el cielo.
Horizonte
blanquecino,
espíritu
policromo,
cuerpos
aparentemente “congelados por el hielo”
hallados
en el polo…
Labio
titubeante.
Palabras
al abismo.
Dedo
en la boca.
Cuerpo-sismo,
voz-huracán.
Ellos
silencio. Rincón.
Vacío
eterno.
Encuentro
profetizado,
escrito
en una flama del Sol.
No hay comentarios:
Publicar un comentario