miércoles, 19 de agosto de 2015


DEGUSTAR

Hacíamos el amor tres o más veces por día.
Él siempre intentaba que yo llegue al fin.
De todo.
En el piso, la mesa del comedor, el borde de la ventana.
Las voces de dos enfermos terminales sin horario.
La confidencia en la entrepierna.
Por primera vez tener el faro.
Aferrarme a la luz.
Un niño parado al filo.
Mis problemas de vértigo.
Dios.
Creí que bastaría la falta de aire.
Saltar siempre.
Del azul al negro.
Por su abdomen, por años.
Llegar a su pecho.
Verlo morir.
Contemplar el fin del mundo,  vieja.
Él.

Saber que nunca más.

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